LA FAGEDA D’EN JORDÀ (EL HAYEDO DE JORDÀ)

Os tiento a disfrutar de un privilegio escaso: la transformación de La Fageda d’en Jordà en un santuario único de colores y silencios que empieza en otoño, cuando los fríos más tempranos se dejan sentir en uno de los mejores patrimonios naturales de que disfrutamos en el país, como es el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, el primer espacio protegido por el Parlamento de Cataluña, apenas recuperada la Generalitat estatutaria.

Ruta per la Fageda

Ciertamente es un lugar maravilloso que posee una treintena de pequeños volcanes en un área humanizada al entorno sur de la ciudad de Olot. Pasear entre las tierras volcánicas, las columnas basálticas y los bosques roturados es un placer fácil de disfrutar para los ciudadanos de este país, que lo tenemos tan cerca. Es una zona cuidada con exquisitez por los que viven en la zona protegida y por los visitantes que, a miles, descubren este lugar de la Cataluña profunda, tan injustamente olvidado, a pesar de la belleza y la vitalidad que se mezclan.

Hablamos del corazón de La Garrotxa, donde el otoño se apareja fácilmente con su carácter reservado, cerca de ser íntimo, para todo el territorio que se extiende entre el Pirineo y la llanura de Girona, entre el Ampurdán y el Collsacabra. Aquí también se disfruta del verano, pero menos que en «la marina». Tampoco queda libre de la nieve invernal, aunque donde se afianza de verdad, está cerca: en la cumbre de los Pirineos. La Garrotxa está al centro y con un otoño que exprime todo el encanto de una zona naturalmente privilegiada por las actuaciones de nuestros antepasados y la ayuda de una cultura proteccionista, de valores paisajísticos, naturales y rurales.

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“La Fageda d’en Jordà” es uno de los lugares más relevantes del área protegida. Entre los volcanes Croscat y el de Santa Margarida por levante, el valle de El Corb a poniente, el llano de Olot al norte y las cordilleras Marboleny y Rocalladre al sur, encontramos un bosque espeso de hayas con decenas de veredas que esquivan los montículos de piedra volcánica, enlazando campos cultivadas y masías todavía vivas, habitadas por los payeses, verdaderos cultivadores del paisaje y también por afortunados propietarios de reliquias arquitectónicas.
Entre veredas y caminos, bajo aquel tálamo natural de hayas, podríamos adivinar decenas de nidos de amor de las parejas — de la comarca o no— que, seducidos por el encanto natural del paisaje, se animan a disfrutar de los atractivos que se ofrecen ellos mismos.

“La Fageda” es así, y como el amante que se deja mimar por quién le aprecie, ofrece belleza en cada rincón, bajo cualquier árbol, junto a cualquier rocalla volcánica. No os reprimáis de gozarla, pero sed gentiles y corresponded a su belleza frágil con la delicadeza de vuestra caricia, bajo el silencio de un bosque mágico y con la mirada complaciente de las hojas a punto de caer.
Dentro “La Fageda” siempre hay un tesoro de naturaleza. Pero es alrededor de  Todos los Santos, cuando hace su estallido más profundo, cuando los ocres combinan con los rojos y verdes y las hojas muertas convierten los caminos con la más preciada alfombra natural que merecen nuestros pies.

Estamos en el lugar más exquisito en el momento más solemne. Durará solo una semana!. No os atreváis entrar con vehículo!. Pasead a pie, en bicicleta o con los carruajes que se ofrecen. Poco a poco, gozando del espectáculo de colores y del silencio que os acompaña. Disfrutadla desde el cielo, con los globos que os elevan o desde el mirador del Ärea Recreativa de Xenacs. Entrad dignamente, como el invitado privilegiado que comparte el aprecio de los herederos de la reliquia más delicada.


Dejaos seducir por el poeta Joan Maragall, que ahora hace un siglo, le dedicaba estos versos:
Sabes dónde está La Fageda d’en Jordà?
Si vas alrededor de Olot, encima del llano,
encontrarás un lugar verde y profundo
como nunca más hayas encontrado en el mundo;
un verde como de agua adentro, profundo y claro:
el verde de la Fageda d’en Jordà.
El caminante, cuando entra en este lugar,
empieza a andar despacio;
cuenta sus pasos en la gran quietud,
se para y no siente nada, y está perdido.
Le coge un dulce olvido de todo este mundo
en el silencio de aquel lugar profundo,
y no piensa al salir, o piensa vano:
es cautivo de la Fageda d’en Jordà,
prisionero del silencio y el verdor.
Oh compañía! Oh liberada prisión!

Aquarela de Teresa Saumell

Ver la ruta en: https://www.campingnatura.cat/es/actividades/rutas-bicicleta/rutas-cicloturismo/

Autor: danielt

 Podeis disfrutar la ruta en bicicleta con la oferta de fin de semana del Càmping Les Preses Natura:  https://www.campingnatura.cat/ofertes/

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